Entrevista sobre el insomnio
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Insomnio, la pesadilla del descanso

Jul 21, 2015 Dr. Fernando Sarráis

Entrevista sobre el insomnio

Lo sufre el 30% de la población, afecta especialmente a mujeres, ancianos y personas que sufren enfermedades psiquiátricas. Tiene diferentes manifestaciones (insomnio de conciliación, de mantenimiento y de despertar precoz) y se convierte en enfermedad crónica en el 60% de los pacientes que la sufren.

El ser humano necesita dormir bien para encontrarse en un buen estado físico y mental. Las situaciones emocionales negativas, la ansiedad y las nfermedades físicas que cursan con dolor o malestar físico intenso y habitual pueden impedir la relajación previa al sueño y causar insomnio.

El insomnio se define como un trastorno del sueño que consiste en la imposibilidad para iniciar o mantener el sueño, o de conseguir una duración y calidad de sueño adecuada para restaurar la energía y el estado de vigilia normal”, afirma el Dr. Fernando Sarrais, especialista del Departamento de Psiquiatría y miembro de la Unicad del sueño de la Clínica Universidad de Navarra. Como consecuencia, provoca la disminución de la capacidad de concentración y memoria, falta de energía física, alteraciones en el comportamiento de tipo impulsivo y en el estado de ánimo, con tendencia a la ira y a la tristeza, lo que influye muy negativamente en su calidad de vida.

El insomnio afecta a cerca del 30% de la población y es más frecuente en mujeres, ancianos y personas con enfermedades psiquiátricas. En la mayoría de las ocasiones comienza por situaciones de estrés, y, si no se trata adecuadamente, en el 60% de los casos suele hacerse crónico. Aveces, la impaciencia por resolverlo y el temor a no dormir y a las molestias del día siguiente por tener sueño provoca un nerviosismo y temor ir a la cama por la noche que agrava el problema de insomnio. Dormir bien requiere una o dos horas de tranquilidad previa.

¿Existe cura para el insomnio?

“En la mayoría de los casos, el insomnio es un síntoma de una patología subyacente más que una enfermedad en sí misma. Esto hay que tenerlo muy presente a la hora de tratarlo, ya que hay que actuar sobre la causa y no sólo tratar los síntomas”, afirma el especialista.

Las causas más habituales de insomnio suelen ser estados emocionales negativos, circunstanciales o propias de las enfermedades psiquiátricas. En general, todas las situaciones que causan ansiedad, preocupación, angustia, miedo o tristeza. Otras posibles causas son las que provienen de enfermedades o molestias de tipo físico (dolores articulares o digestivos, síndrome de piernas inquietas, mioclonías, parestesias, cefaleas…) que impiden conciliar el sueño o provocan frecuentes despertares durante la noche. Otra causa frecuente de insomnio es el consumo de sustancias psicotrópicas, bien por su efecto estimulante que produce activación cerebral y estado de alerta, como los sedantes, entre ellos el alcohol y el tabaco, que alteran la calidad del sueño, o bien por producir síndrome de abstinencia nocturno, como ocurre con las personas que abusan de tabaco, alcohol y café.

Para una adecuada y definitiva solución del insomnio, es fundamental conocer el origen del insomnio, aunque existe un número reducido de casos en los que no se puede saber su causa – insomnio esencial o funcional –. En este último caso, el tratamiento será únicamente sintomático, generalmente con medicación hipnótica.

¿Por qué es tan importante el sueño?

Durante el sueño el cuerpo se recupera del desgaste de energía producida por la actividad diurna y la mente asimila el impacto emocional de las vivencias y fija y organiza los recuerdos.  De hecho, existe una relación bidireccional entre el sueño y la salud: Con frecuencia, cuando una persona enferma (física o mentalmente) sufre alteraciones de sueño. Y cuando una persona duerme mal durante cierto tiempo, se producen alteraciones físicas y mentales que pueden derivar en enfermedad”, afirma el Dr. Sarrais.

Aunque generalmente se recomienda dormir entre 6-8 horas, esta necesidad varía en función de la edad. De los 30 a 60 años se produce una disminución lenta y gradual de la calidad y el tiempo del sueño, ya que a medida que aumenta la edad, el sueño se vuelve más superficial. En algunas personas, las necesidades de sueño varían en función de las estaciones del año, de los cambios fisiológicos y hormonales y por la intensidad de la actividad diurna, como ocurre en las situaciones de excesivo trabajo o estrés en las que aumenta la necesidad de sueño por aumento del cansancio.

Consejos para dormir bien

“Cuando aparece el insomnio por primera vez, no hay inconveniente en tomar infusiones de tila, valerianas o hierbas con efecto relajante ya que son inocuas y ayudan a dormir mejor”, comenta el especialista, pero hay que evitar la automedicación, ya que los medicamentos pueden tener efectos secundarios que puedan afectar a la salud. Lo recomendable, es seguir las siguientes pautas de higiene del sueño:

  • Intentar acostarse y levantarse a la misma hora todos los días.
  • Dormir el tiempo necesario de sueño (entre 6 y 8 horas), no más.
  • Evitar largas siestas durante el día.
  • Realizar ejercicio moderado antes de acostarse.
  • Bañarse con agua a 36º
  • Comer a horas regulares y evitar comidas copiosas antes de dormir.
  • Desconectar de los problemas cotidianos.
  • Evitar tomar fármacos inductores del sueño.
  • Evitar largas sientas durante el día.
  • Disponer de las condiciones ambientales adecuadas para dormir (temperatura, ruidos, luz, dureza de la cama…)