Madurez psicológica y felicidad
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Madurez psicológica y felicidad

Jul 09, 2015 Dr. Fernando Sarráis

Madurez psicológica y felicidad

Autor: Fernando Sarráis
ISBN: 9788431329501
Colección: Persona y Cultura
Año: 2013
Páginas: 156
Peso: 0,150 Kg.
Precio: 10,00 € (9,62 € sin IVA)

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Descripción

Este breve texto recoge un certero análisis y muchos consejos para aquellos que desean vivir con libertad interior, sin remordimientos; y desean ayudar a muchos otros a llevar una vida sana, madura y feliz. Responde a preguntas tales como: ¿Cuáles son las características básicas de la madurez psicológica? ¿Cómo se logra la armonía o equilibrio entre cabeza y corazón? ¿Por qué dominan las emociones negativas en las personas inmaduras? ¿Por qué el miedo a sufrir dificulta ser feliz? ¿Cuál es la raíz de la autoestima y seguridad de las personas maduras? ¿Por qué las personas psicológicamente maduras tienen más posibilidades de ser felices?

En el siguiente vídeo el Dr. Fernando Sarráis nos habla de su libro:

Muestra de contenido

ÍNDICE

  1. Introducción: Cuerpo y mente – Belleza corporal y belleza interior – Proyecto de persona interior
  2. La madurez psicológica: Concepto de madurez psicológica – Educación para la madurez psicológica – Características de la madurez psicológica: Autoestima, Seguridad, Autoconocimiento realista, Autocontrol voluntario, Independencia emocional o libertad interior – Educación para la madurez durante la infancia y la adolescencia
  3. La inmadurez psicológica: Concepto de inmadurez psicológica – Características de las personas inmaduras: Sentimiento y complejo de inferioridad, Inseguridad, Vergüenza, Miedo, angustia, pánico, Desconfianza y soledad, Frustración, insatisfacción, vacío, Ira, odio, Preocupación, ansiedad, Envidia, celos, Tristeza, pena, Sentimiento de culpa, fracaso, inutilidad – Factores educativos y circunstanciales determinantes de la inmadurez – Trastornos psicológicos y conductuales relacionados con la inmadurez psicológica.
  4. Psicología positiva
  5. Conclusiones

Conclusiones

Hemos insistido, por activa y pasiva, en que hay una serie de características de la personalidad que hacen que las personas sean maduras psicológicamente y les facilitan ser felices; y otras que les hacen ser personas inmaduras y les dificultan ser felices, e incluso tener un riesgo mayor de padecer problemas psicológicos y ser causa de sufrimiento para otros.

La diferencia básica entre la persona madura y la inmadura es la relación de dominancia/sumisión entre voluntad y afectividad. Las personas maduras actúan interior y exteriormente por impulso de la voluntad, y las inmaduras por impulso de la afectividad. Una persona madura ha logrado una armonía jerárquica entre cabeza y corazón. En esa situación, la voluntad controla la afectividad, de modo que ambas fuerzas empujan al sujeto a buscar los objetivos que la razón juzga buenos para la persona como un todo.

En las personas maduras, los estados afectivos más frecuentes son positivos (tranquilidad y alegría), mientras que en las personas inmaduras predominan los afectos negativos, sobre todo el miedo, la ansiedad, el sentimiento de inferioridad e inseguridad, la ira y la tristeza.

Las características básicas de la personalidad madura son la autoestima, la seguridad, el autoconocimiento realista, el autocontrol y la libertad interior; por contraste, las de la personalidad inmadura son el sentimiento de inferioridad, la inseguridad, el desconocimiento de sí mismo, la dependencia emocional del ambiente y la ansiedad.

El ambiente educativo que favorece el desarrollo de una personalidad madura se compone, por una parte, del cariño y aceptación de los padres y educadores; y, por otra, del establecimiento de ciertas normas de conducta claras y estables. Cuando no confluyen esas dos dimensiones educativas existe el riesgo de que las personas desarrollen una personalidad inmadura del tipo acomplejado (complejo de inferioridad), caprichoso (hipersensible emocionalmente), o antisocial o psicopático (indisciplinado y violento).

Aunque una persona pueda, con independencia de su madurez psicológica, sufrir una enfermedad psiquiátrica de origen biológico, la inmadurez psicológica conlleva un riesgo mayor de padecer trastornos psicológicos, en forma de alguna de las enfermedades psiquiátricas del espectro neurótico, de trastornos de la conducta, adicciones, o alteraciones físicas relacionadas con la ansiedad.

Existe una pedagogía positiva que favorece el desarrollo de la madurez psicológica, una psicología positiva que facilita tanto mantener y progresar en la madurez, como corregir la inmadurez psicológica en los adultos jóvenes.