Persona interior
Artículos y entrevistas

Proyecto de persona interior

Jul 23, 2015 Dr. Fernando Sarráis

En el año 2000 los psicólogos americanos publicaron en la revista de su asociación, la American psychologist, los resultados de un amplio estudio sobre los factores más relacionados con la felicidad, para ayudar a los hombres del tercer milenio a ser felices.

La conclusión fue que la felicidad depende principalmente de la personalidad, es decir de la manera de ser. Algo ya sabido de modo intuitivo al ver lo difícil que lo tienen las personas inseguras, temerosas, acomplejadas, desconfiadas, celosas, envidiosas, avariciosas, preocuponas, pesimistas, para ser felices.

A la vista de esta realidad llama la atención la desproporción entre el empeño de tantas personas, hombres y mujeres, de hoy, sobre todo en occidente, por el cuidado y el adorno del cuerpo y por el éxito en los diferentes campos de la vida laboral y social, y el poco interés por la persona interior, por la manera de ser, como si fuese secundario o como algo dado exclusivamente por la genética y, por tanto, que no se puede modificar.

La consecuencia de esta falta de general interés por la personalidad lleva a que mucha gente no sepa como es y tenga que recurrir a lo que los familiares y amigos dicen de como son. Otras veces les lleva a sorprenderse, y hasta se enfadarse, cuando los demás les hacen ver sus defectos o su manera de ser negativa, como si deseasen seguir en la ignorancia de esa manera de ser, porque “ojos que no ven, corazón que no siente; la ignorancia evita el sufrimineto a corto plazo. No deberían sorprenderse pues es lógico que tengamos cosas que mejorar y  cuando uno es joven  es normal que se tenga cosas negativas o debilidades de personalidad, pues se tiene una personalidad inmadura o en vías de desarrollo, y si además no conocen como son más difícil es que hayan luchado por mejorarla.

Junto a la falta de interés por saber cómo se es, va la falta de interés por el cómo se quiere ser en el futuro, es decir, que se carezca de un proyecto claro y concreto de persona interior con la que quieren vivir cada minuto de su vida durante toda su vida. Y en muchos casos es difícil vivir con uno mismo cuando se tienen fuertes rasgos negativos, como hemos dicho al comienzo. Esto contrasta con la realidad de que la mayoría de las personas saben cómo quieren vestir, peinarse, el deporte que quieren practicar, los amigos que quieren conservar, la profesión a la que desean dedicarse.

La inversión de energía y tiempo para mejorar la manera de ser tiene consecuencia muy positivas para la felicidad del propio sujeto pero, además, tiene consecuencias positivas para todos los que viven y vivirán con ellos a lo largo de su vida, pues las personas valiosas y positivas generan paz y alegría a su alrededor, mientras que ocurre lo contrario con las personas negativas, que son una fuente de sufrimiento para los demás.

Este proyecto de personalidad es una tarea para toda la vida, y supone mantener una lucha diaria por hacer lo que nos va a hacer mejores psicológicamente. Esta lucha se refiere al comportamiento externo, que repercute y modela el modo de ser interno, y al comportamiento interno, es decir, al modo de pensar, sentir, imaginar, recordar y percibir, que son el origen de la conducta externa; dándose una permanente circularidad que se refleja en el dicho: “o vives como piensas o acabas pensando como vives”.  Esto significa que para actuar bien hay que pensar bien, y para pensar bien hay que actuar bien. A veces actuamos mal, aunque pensemas bien, porque mandan más las emociones y sentimientos negativos que la razón y la voluntad, y esta mala conducta se justifica racionalmente y se acaba pensando mal.

Esta lucha por poner un ladrillo cada día en el edificio de la propia personalidad, según los planos que ha diseñando la propia razón, es más importante cuando se es niño y jóven pues es más eficaz hacer las cosas bien desde el principio que tener que corregirlas después. En este inicio temprano del proyecto de personalidad, los jóvenes de hoy se sienten un poco desamparados pues ni los padres ni los educadores tienen claro cuál es el modelo adecuado o maduro de personalidad, y además tampoco les motivan, ni con sus palabras ni con su ejemplo, para llevar a cabo esa tarea, debido, en parte, al influjo de la sociedad actual que pone su énfasis en la imagen, en la fachada, en las apariencias, en el personaje externo y no en la persona interior.

Estas carencias personales y sociales en relación a la personalidad y al proyecto de persona interior es una de las razones de estas conferencia, que busca aportar un grano y una gota de agua con la esperanza de hacer granero y de regar lo seco.